El actor y humorista, una de las figuras más icónicas del espectáculo argentino, murió este martes en Buenos Aires. Su talento y personajes quedarán en la memoria del público.
El mundo del espectáculo argentino llora la partida de Antonio Gasalla, quien falleció a los 84 años en el Sanatorio Otamendi de Buenos Aires. La noticia fue confirmada por su entorno y rápidamente generó múltiples mensajes de despedida de colegas y admiradores. En los últimos años, el humorista atravesaba un delicado estado de salud debido a un deterioro cognitivo progresivo.
Gasalla dejó una huella imborrable en la televisión, el teatro y el cine argentino. Su capacidad para retratar con ironía y profundidad a la sociedad lo convirtió en un referente indiscutido del humor. Entre sus personajes más recordados se encuentran «La Abuela», «Flora, la empleada pública» y «Mamá Cora», este último inmortalizado en la película Esperando la carroza.
Nacido el 9 de marzo de 1941 en Ramos Mejía, comenzó su carrera en el circuito de café-concert y rápidamente escaló al éxito en la pantalla chica. Su particular estilo, basado en la observación minuciosa de la vida cotidiana, le permitió ganarse el cariño del público y el respeto de la crítica. Durante décadas, sus sketches marcaron hitos en la televisión nacional.
El legado de Antonio Gasalla trasciende su obra: su manera de hacer humor, su inteligencia para abordar la realidad y su inconfundible impronta lo convierten en un artista irrepetible. Su partida deja un enorme vacío en la cultura argentina, pero su arte vivirá por siempre en la memoria de quienes disfrutaron de su talento.








