A lo largo de su historia, Ferrari también se animó a lo inusual: modelos únicos, prototipos extravagantes y autos personalizados que se alejaron del diseño clásico.
Aunque Ferrari es sinónimo de elegancia y potencia, no todo ha sido rojo clásico y líneas deportivas tradicionales. Existen modelos tan raros que muchos fanáticos ni siquiera saben que existieron. Algunos fueron creaciones oficiales, otros no tanto, pero todos tienen en común lo excéntrico y exclusivo.
Entre ellos está la Ferrari 410 Superamerica Ghia (1956), una sola unidad con un diseño más americano que italiano, carrozada por Ghia con formas robustas y cromados llamativos. Otro modelo inusual es la Ferrari 330GT 2+2 Shooting Brake (1965), una especie de rural deportiva, mezcla de coupé y station wagon, pensada en Inglaterra y también única en su especie.
También destaca la Ferrari 308 Rainbow (1976), un prototipo futurista de Bertone con diseño angular y techo retráctil, que rompió con todos los esquemas tradicionales de Maranello. Aunque no pasó a producción, se convirtió en una referencia de innovación estética.
Uno de los casos más polémicos es el de la Ferrari 365 GTC/4 Dune Buggy, modificada en EE.UU. sin el aval de la marca. Con ruedas gigantes y sin puertas ni techo, fue un experimento que mezcló lujo y off-road, y que muchos puristas consideran una herejía.
Por último, la misteriosa Ferrari F90 (1988), diseñada por Pininfarina para el sultán de Brunei. Basada en la Testarossa, con estética radical y futurista, se fabricaron solo seis unidades que nunca fueron vendidas al público ni habilitadas para la calle. Un verdadero mito que terminó siendo realidad.








