De cara a las elecciones legislativas en la provincia, todo apunta a un escenario muy parejo que se definirá entre el partido del gobernador Rolando Figueroa y LLA.
De cara a las elecciones legislativas de 2025 en la provincia de Neuquén, el escenario político se perfila como uno de los más reñidos de los últimos años. La disputa principal se da entre el oficialismo, representado por el partido del gobernador Rolando Figueroa, que impulsa la bandera de la «neuquinidad», y La Libertad Avanza (LLA), que busca consolidar su crecimiento en el interior del país. Ambos espacios llegan con estructuras sólidas y un electorado que se muestra dividido entre la continuidad de un proyecto provincialista y la propuesta disruptiva del liberalismo.
La neuquinidad, como sello distintivo de Figueroa, apela a una identidad política basada en la defensa de los intereses locales, el control de los recursos naturales —especialmente Vaca Muerta— y una autonomía que ha caracterizado a la política neuquina por décadas. En este contexto, el oficialismo buscará fortalecer su representación en el Congreso para mantener capacidad de gestión y negociación a nivel nacional. Figueroa apuesta a consolidar su liderazgo provincial mostrando resultados de su administración y apelando al arraigo cultural de su propuesta.
En cambio, LLA llega con una estrategia nacionalizada, capitalizando el arrastre del gobierno de Javier Milei y su discurso de cambio profundo. Con candidatos alineados a la agenda liberal, el espacio busca captar el voto del descontento, especialmente entre sectores jóvenes y autónomos, prometiendo reformas económicas, desregulación y un Estado más pequeño. El resultado de esta contienda podría marcar un punto de inflexión en la política neuquina, con implicancias que van más allá de la elección legislativa.








