El poeta estadounidense de 75 años relata cómo la pérdida gradual de la visión cambió su vida cotidiana, enfrentando retos en el transporte, la importancia de la ayuda diaria y el apoyo de la tecnología en la ciudad.
Edward Hirsch comparte una experiencia profunda sobre cómo la ceguera progresiva transformó cada aspecto de su rutina. Para él, cada día implica superar pequeños desafíos que, acumulados, generan situaciones límite que ponen a prueba su resiliencia y adaptación.
El transporte público y los desplazamientos se convirtieron en uno de los principales obstáculos. Sin embargo, Hirsch destaca el papel fundamental de las personas que lo asisten y la tecnología accesible que le permite mantener cierta independencia en un entorno complejo como una gran ciudad.
A pesar de las dificultades, el poeta encuentra en su historia un mensaje de esperanza y valentía. Su testimonio no solo invita a reflexionar sobre la discapacidad visual, sino también sobre la importancia de una sociedad más inclusiva y solidaria.








