En plena cumbre del Mercosur, Lula da Silva evitará reunirse con Javier Milei y visitará a Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria. El gesto político marca un fuerte mensaje simbólico en medio de tensiones entre los mandatarios y revive viejas alianzas regionales.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegará a la Argentina para participar de la cumbre del Mercosur, pero no se reunirá con el presidente Javier Milei. En cambio, Lula visitará a la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner en su prisión domiciliaria, un gesto de alto contenido político y simbólico que resalta la distancia entre ambos gobiernos y recupera viejas afinidades ideológicas en la región.
La tensión entre los mandatarios no es nueva. Milei ha calificado públicamente a Lula como “corrupto” y “comunista”, mientras que el presidente brasileño evitó cualquier contacto oficial con su par argentino desde su asunción. Esta vez no será la excepción: no habrá reunión bilateral en el marco del Mercosur y, en cambio, Lula eligió reunirse con la principal opositora del gobierno libertario.
El encuentro con Cristina tiene lugar en medio de la campaña “Cristina Libre”, inspirada en el lema “Lula Livre” que se utilizó durante la detención del líder brasileño. Aunque la ex presidenta no viajó a Brasil en su momento, sí lo hizo Alberto Fernández en 2019, antes de asumir la presidencia. Lula y Cristina comparten una larga historia política, aunque en los últimos años su vínculo fue más discreto.
La visita de Lula no solo simboliza un respaldo personal a Fernández de Kirchner, sino que también busca romper su aislamiento político y judicial. Al mismo tiempo, envía un mensaje claro sobre las afinidades ideológicas que aún pesan en América del Sur, más allá de las coyunturas y los cambios de gobierno.








