La emblemática Ruta de los Siete Lagos se renueva y celebra su ampliación al incluir los lagos Meliquina y Lolog. Gracias a la pavimentación de caminos clave, el circuito se transforma en el Paseo de los Nueve Lagos, potenciando el turismo y la conectividad en la Patagonia neuquina.

El icónico recorrido turístico que une San Martín de los Andes con Villa La Angostura está en plena transformación. La tradicional Ruta de los Siete Lagos pronto pasará a ser el Paseo de los Nueve Lagos, gracias a la incorporación de dos nuevos espejos de agua: los lagos Meliquina y Lolog. Este cambio no es simbólico, sino resultado de una obra concreta de pavimentación y mejora de accesos que busca fortalecer la conectividad y potenciar el turismo en la región.

La iniciativa incluye asfaltar tramos clave de las rutas provinciales 63 y 62, lo que permitirá integrar formalmente a estos dos lagos al ya emblemático circuito patagónico. Además de facilitar el acceso vehicular, la obra contempla la construcción de muros de contención, puentes y mejoras en la infraestructura urbana de pequeñas localidades como Villa Meliquina, beneficiando tanto a residentes como a visitantes.

El nuevo recorrido no solo enriquece la propuesta turística por la variedad paisajística, sino que también diversifica las experiencias para los viajeros. El lago Meliquina ofrece un entorno más agreste, con bosque nativo y plantaciones de pinos, mientras que el lago Lolog es conocido por sus playas tranquilas y su potencial para la pesca deportiva. Ambos suman identidad propia a un circuito ya consolidado como uno de los más hermosos del país.

Con esta ampliación, se espera un impulso económico para las comunidades aledañas, especialmente aquellas menos desarrolladas hasta ahora. La mejora de los caminos facilitará el tránsito durante todo el año, aumentando el flujo de turistas y generando nuevas oportunidades laborales vinculadas al alojamiento, la gastronomía y los servicios turísticos.

Más allá de la obra vial, el proyecto representa una visión estratégica de desarrollo regional. Al convertir la ruta en un corredor más amplio e inclusivo, se abre paso a una Patagonia más conectada, diversa y preparada para recibir a quienes buscan descubrir sus paisajes, su cultura y su gente. Así, de siete a nueve, la ruta se convierte en símbolo de crecimiento con identidad.

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