Dormir bien no es un lujo, sino una necesidad fundamental para el bienestar físico y mental. El sueño cumple funciones vitales como la reparación celular, el fortalecimiento del sistema inmunológico y la consolidación de la memoria.

Durante el sueño profundo, el cuerpo libera hormonas que ayudan al crecimiento y la recuperación de tejidos. Además, el cerebro procesa la información aprendida durante el día, lo que mejora el rendimiento cognitivo.

La falta de sueño está relacionada con enfermedades como la obesidad, la diabetes, la depresión y los problemas cardiovasculares. También puede afectar el estado de ánimo, la concentración y la capacidad para tomar decisiones.

Muchas personas subestiman la importancia de una rutina nocturna saludable. El uso excesivo de pantallas antes de dormir, los horarios irregulares y el estrés son factores que alteran la calidad del sueño.

Dormir entre 7 y 9 horas diarias, evitar estimulantes como la cafeína en la noche y mantener un ambiente tranquilo en la habitación puede mejorar significativamente la calidad del descanso.

Cuidar el sueño no solo ayuda a vivir más, sino a vivir mejor. Es una inversión diaria en salud física, mental y emocional.

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