Aunque el ser humano ya llegó a la Luna y planea llegar a Marte, el fondo del océano sigue siendo uno de los territorios más desconocidos del planeta. De hecho, más del 80% del lecho marino aún no ha sido explorado ni cartografiado.
Las profundidades oceánicas son oscuras, frías y están sometidas a presiones extremas. Por eso, es muy difícil enviar equipos que resistan esas condiciones. Aun así, en los últimos años se han logrado avances impresionantes con vehículos submarinos no tripulados.
Lo más asombroso es la vida que habita allí. A esas profundidades, hay criaturas que parecen sacadas de otro planeta: peces transparentes, calamares gigantes, medusas bioluminiscentes y bacterias que viven en condiciones que serían letales para nosotros.
Además, en las fosas oceánicas como la de las Marianas, se han descubierto microbios que pueden digerir metales pesados o reciclar compuestos tóxicos. Su estudio puede tener aplicaciones en medicina, tecnología y ecología.
También se han encontrado formaciones geológicas únicas, como chimeneas hidrotermales, que emiten calor desde el interior de la Tierra y crean ecosistemas completamente independientes de la luz solar.
Explorar el fondo del océano es como mirar hacia el espacio, pero dentro de nuestro propio planeta. Y cuanto más descubrimos, más nos damos cuenta de lo poco que sabemos sobre el mundo que habitamos.







