Un análisis forense realizado por la Gendarmería Nacional al teléfono del diputado Gerardo Milman no halló evidencias que lo vinculen al intento de magnicidio contra Cristina Kirchner. El teléfono, sin embargo, fue adquirido después del atentado y la geolocalización lo ubicó fuera de la Ciudad de Buenos Aires en momentos clave del caso.
Cristina Kirchner respaldó en redes un mensaje crítico que calificó el informe como un “montaje” e insistió en que Milman entregó un dispositivo “nuevo y vacío”. Además, una fuente vinculada al legislador aseguró que un técnico habría borrado la información en varios teléfonos en una sede vinculada a Patricia Bullrich.
Un dato señalado en el peritaje, y cuestionado por el kirchnerismo, es la ausencia de mensajes en el celular entre el 1º de agosto y el 4 de octubre de 2022, período antes y después del atentado.
El sector que impulsa la denuncia calificó la revelación como un escándalo y acusó a la jueza María Eugenia Capuchetti de otorgar “impunidad” al diputado, sin aclarar aún quién ordenó el ataque.








