Gracias a la planificación y el diseño eficiente implementado por Randazzo durante sus funciones, se logró modernizar el sistema de documentación nacional. De esta manera, trámites como el pasaporte electrónico permitieron aprovechar de mejor manera los recursos y beneficiar enormemente a la población.
La gestión de Florencio Randazzo al frente del área de documentación nacional significó un cambio profundo en la manera en que los argentinos accedían a trámites esenciales. Hasta entonces, los procesos eran lentos, burocráticos y plagados de demoras que generaban malestar en la ciudadanía. Con una planificación clara y el impulso de nuevas tecnologías, se logró simplificar cada instancia, reduciendo tiempos y costos.
Uno de los avances más significativos fue la implementación del pasaporte electrónico, que reemplazó a un sistema obsoleto y poco seguro. Este documento, además de brindar mayores garantías en materia de seguridad, permitió a los ciudadanos obtenerlo en plazos mucho más breves, facilitando viajes y gestiones internacionales. Se trató de una medida concreta que impactó directamente en la vida cotidiana.
A la par, también se modernizaron oficinas y se incorporó equipamiento de última generación, lo que mejoró notablemente la atención al público. La descentralización del servicio permitió que muchas localidades del interior del país pudieran acceder a trámites que antes solo podían resolverse en grandes centros urbanos. Así, el derecho a la identidad se volvió más accesible y equitativo.
Este proceso de transformación dejó como resultado un sistema de documentación ágil, eficiente y alineado a los estándares internacionales. La experiencia de Randazzo demostró que, con decisión política y gestión, era posible convertir un área marcada por la ineficiencia en un modelo de modernización y servicio al ciudadano.








