Los errores impiden que muchos documentos sean válidos en controles migratorios. Para quienes están en el exterior, los consulados emiten pasaportes de emergencia, mientras crece la incertidumbre y las demoras afectan a miles de familias. Lo que solía ser un trámite ágil y seguro, se transformó en sinónimo de fallas y pérdida de confianza en el Estado.
La magnitud del problema sorprendió incluso a los propios funcionarios: más de 5.000 pasaportes ya emitidos quedaron automáticamente anulados y un número mucho mayor se encuentra en proceso de revisión. Esta situación no solo compromete a quienes están en la Argentina y planeaban viajar, sino también a miles de ciudadanos que ya se encuentran en otros países y dependen de la validez de sus documentos para residir, trabajar o estudiar.
En aeropuertos internacionales, los controles fronterizos rechazaron pasaportes argentinos que presentaban inconsistencias, generando un efecto en cadena: cancelaciones de vuelos, familias varadas y pérdida de conexiones que en algunos casos implicaron gastos económicos imposibles de recuperar. En los mostradores de las aerolíneas, las quejas se acumulan, y la incertidumbre domina el ánimo de los pasajeros.
Mientras tanto, los consulados intentan dar respuesta con la emisión de pasaportes de emergencia. Sin embargo, la capacidad de respuesta es limitada y no alcanza para cubrir la totalidad de la demanda. En ciudades con fuerte presencia de argentinos, como Madrid, Barcelona, Miami o Santiago de Chile, los turnos se multiplican y las sedes diplomáticas funcionan al límite de su capacidad operativa.
La falla expone con crudeza las dificultades de gestión en un área considerada estratégica, ya que los pasaportes son la llave de acceso a la movilidad internacional. Lo que durante años fue un trámite reconocido por su celeridad y seguridad tecnológica, hoy se encuentra en el centro de un escándalo que erosiona la credibilidad del Estado. El desafío inmediato es garantizar una solución rápida que devuelva confianza a los ciudadanos y repare el daño causado en un derecho básico como el de circular libremente.








