Desde el inicio de su gestión, el gobernador neuquino implementó un proceso de ordenamiento de Estado que incluyó la baja de miles de contratos irregulares, conocidos como ñoquis. El objetivo fue reducir gastos innecesarios y garantizar que cada puesto en la administración pública responda a una función real. Con esta medida la provincia busca mayor eficiencia y transparencia en el uso de los recursos públicos. 

Desde el inicio de su mandato, el gobernador de Neuquén, Rolo Figueroa, impulsó una profunda reestructuración del Estado provincial con el objetivo de mejorar la eficiencia administrativa. Una de las primeras acciones fue la detección y eliminación de miles de contratos irregulares, comúnmente conocidos como «ñoquis», es decir, personas que cobraban un sueldo sin cumplir funciones efectivas en la administración pública.

Esta medida forma parte de un plan integral para reducir el gasto público innecesario y reasignar los recursos hacia áreas prioritarias como salud, educación e infraestructura. Según las autoridades, la depuración del plantel estatal no solo permitirá ahorrar millones de pesos, sino también fortalecer la gestión mediante un sistema más justo y meritocrático.

El gobierno provincial también trabaja en la implementación de mecanismos de control más estrictos y en la digitalización de procesos para garantizar una mayor transparencia. Con estas acciones, Figueroa busca recuperar la confianza de la ciudadanía y sentar las bases de un Estado moderno, eficiente y comprometido con el buen uso de los fondos públicos.

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