Con una población mundial en aumento y recursos naturales cada vez más limitados, la forma en que producimos y consumimos alimentos debe cambiar. ¿Estamos preparados para una dieta basada en insectos, carne cultivada o alimentos impresos en 3D?

Expertos afirman que la carne cultivada en laboratorio será una de las principales fuentes de proteínas en el futuro. Este tipo de carne no solo reduce el impacto ambiental, sino que también elimina el sufrimiento animal. Grandes empresas ya invierten millones en su desarrollo.

Los insectos, ricos en proteínas, hierro y zinc, se presentan como otra alternativa sostenible. Aunque el «factor asco» es un obstáculo en Occidente, muchos países ya los consumen habitualmente.

Otra innovación que gana fuerza es la impresión 3D de alimentos. Esta tecnología permite crear comidas personalizadas en forma, textura y nutrientes. Podría ser clave en hospitales y misiones espaciales.

Además, los alimentos funcionales, es decir, aquellos con beneficios adicionales para la salud, como yogures con probióticos o panes con omega-3, serán cada vez más comunes en nuestra dieta.

La comida del futuro no solo será más eficiente y sostenible, sino que también nos invitará a redefinir lo que consideramos apetitoso y nutritivo. El cambio ya comenzó en nuestras cocinas.

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