La icónica actriz de Hollywood, ganadora del Oscar y estrella de clásicos como Annie Hall, ha sabido construir una fortuna no solo por su carrera artística, sino también por su habilidad para invertir en propiedades históricas que luego revaloriza con su toque personal.
A los 79 años, Diane Keaton no solo es una de las figuras más admiradas del cine estadounidense, sino también una empresaria con una visión única para los bienes raíces. La actriz ha transformado su amor por la arquitectura y el diseño en una fuente adicional de ingresos millonarios, comprando, restaurando y revendiendo casas históricas en distintos puntos de California. Cada una de sus propiedades refleja su estilo característico: una mezcla entre lo clásico, lo rústico y lo sofisticado.
Desde hace décadas, Keaton invierte en viviendas antiguas que remodela con su toque personal. Algunas de sus adquisiciones más célebres incluyen mansiones en Beverly Hills y Los Ángeles, donde ha logrado rescatar el espíritu original de las construcciones mientras incorpora detalles modernos. Su pasión por el diseño la llevó incluso a publicar libros sobre restauración y arquitectura, convirtiéndose en una voz respetada dentro de ese mundo paralelo al cine.
Además de su carrera inmobiliaria, Keaton continúa siendo un nombre influyente en Hollywood. Con una filmografía que supera los 60 títulos y una trayectoria marcada por la independencia y la elegancia, la actriz ha sabido diversificar su legado económico y artístico. Lejos de los excesos mediáticos, mantiene un perfil discreto y una vida enfocada en el arte, la familia y sus proyectos personales.
La fortuna de Diane Keaton, estimada en más de 100 millones de dólares, es el resultado de una combinación poco común de talento, visión y coherencia. Su éxito fuera de las pantallas demuestra que la creatividad no tiene límites, y que el buen gusto —ya sea en una película o en una restauración— puede convertirse en una forma de arte rentable y duradera.








