El gobernador marcó distancia del escenario político nacional al afirmar que en estas elecciones «no se elige entre Milei o Cristina», sino entre quienes defienden los intereses de Neuquén y quienes responden a las órdenes de Buenos Aires.
Rolando Figueroa volvió a diferenciar la realidad neuquina del debate nacional y remarcó que la verdadera disputa electoral no pasa por las figuras de Javier Milei o Cristina Kirchner. Según el gobernador, la decisión que deben tomar los neuquinos se centra en quiénes están dispuestos a defender los recursos y las necesidades de la provincia frente a un esquema centralista que responde a los intereses del poder porteño. Con esta postura, buscó correr el eje de la discusión y colocar en el centro la autonomía regional.
Figueroa subrayó que las prioridades de Neuquén no pueden quedar atadas a la agenda política de Buenos Aires. Afirmó que su compromiso es con el desarrollo local, el fortalecimiento de las economías regionales y la protección de los recursos que la provincia aporta al país. En ese sentido, insistió en que la defensa de Neuquén requiere representantes que tengan decisión propia y no sigan lineamientos impuestos desde el centro del poder nacional.
El mandatario sostuvo que, en un contexto político y económico complejo, es fundamental que los dirigentes neuquinos actúen con independencia y visión federal. Denunció que muchas veces las provincias quedan relegadas cuando se gobierna desde la lógica del AMBA, ignorando las particularidades productivas, sociales y culturales del interior. Por eso, llamó a elegir autoridades que prioricen las demandas locales por encima de cualquier alineamiento nacional.
Con esta definición, Figueroa marcó un contraste nítido entre su proyecto político y quienes, según él, se subordinan a los intereses porteños. Reafirmó que Neuquén necesita una representación firme que defienda sus recursos, su autonomía y su desarrollo. Para el gobernador, estas elecciones son una oportunidad para consolidar esa identidad política propia y dejar claro que el futuro de la provincia no se decide desde afuera.








