Boca Juniors y River Plate marcaron distancia de la decisión de la AFA de reconocerle un título a Rosario Central correspondiente a una vieja competencia. Ambos clubes emitieron mensajes claros hacia sus dirigencias internas y hacia sus hinchas: no avalan el proceso que llevó a esa resolución ni consideran que el otorgamiento del campeonato refleje criterios deportivos transparentes.
En Boca, la postura surgió tras reuniones de comisión directiva en las que se evaluó el impacto institucional de la medida. Dirigentes xeneizes señalaron que este tipo de determinaciones “desacreditan la historia de los torneos argentinos” y pidieron que cualquier revisión del pasado tenga fundamentos sólidos y consenso amplio. River acompañó ese planteo de manera similar, con un comunicado donde remarcó la necesidad de reglas claras y estables.
Dentro de la AFA, la decisión generó ruido. Sectores cercanos a la conducción defendieron el reconocimiento como una reparación histórica, mientras que otros clubes se mostraron sorprendidos por la falta de consulta previa. En el Consejo Federal también hubo voces que advirtieron que este tipo de gestos abren la puerta a reclamos de otras instituciones.
La postura conjunta de Boca y River, aunque no coordinada de manera formal, fue interpretada como un mensaje político. En un contexto donde ambos equipos suelen tener peso decisivo en las discusiones internas, su rechazo podría empujar a la AFA a revisar el procedimiento o, al menos, aclarar los criterios que justificaron la medida.
El clima, por ahora, es de cautela. Dirigentes cercanos a la Liga Profesional señalaron que el reconocimiento a Central no afectará la estructura actual de títulos ni la clasificación a competencias, pero admitieron que la comunicación oficial fue improvisada. En las próximas semanas podrían darse nuevas reuniones para intentar descomprimir la situación.








