Investigadores de la Universidad de Tokio anunciaron que, tras analizar datos provenientes de un telescopio espacial de rayos gamma, identificaron un patrón de energía que podría corresponder al primer indicio directo de materia oscura, uno de los mayores enigmas de la física moderna.
El hallazgo se basa en la detección de emisiones con valores energéticos extremadamente específicos, alineados con lo que las teorías científicas predicen que debería producirse cuando partículas de materia oscura colisionan y se aniquilan entre sí. Según los estudios preliminares, no existen fenómenos astronómicos conocidos que expliquen de forma sencilla este tipo particular de emisión.
Desde hace casi un siglo la materia oscura resulta esquiva: solo era posible inferir su existencia de manera indirecta, observando cómo afecta gravitacionalmente el movimiento de galaxias y cúmulos estelares. Este posible rastro directo representa un avance que, de confirmarse, abriría una nueva etapa en el estudio del universo.
Los científicos aclararon que se trata de resultados preliminares y que aún deben ser corroborados por equipos independientes, así como descartarse explicaciones alternativas. Sin embargo, el nivel de coincidencia entre las mediciones y los modelos teóricos generó entusiasmo en la comunidad científica.
De validarse, estaríamos ante un descubrimiento histórico. Comprender la materia oscura permitiría explicar cómo se estructura el cosmos y por qué el universo funciona como lo conocemos. La expectativa por nuevos análisis es máxima.








