Un juez de Neuquén determinó intervenir quirúrgicamente a un bebé con obstrucción intestinal grave, incluso cuando sus padres —adeptos a una religión que rechaza transfusiones— se negaron. Priorizaron el derecho a la salud y la vida por encima de creencias religiosas.
El caso se dio en el hospital regional, luego de que el recién nacido llegara en estado crítico desde un hospital de la zona: presentaba obstrucción intestinal y necesitaba intervención urgente, con alta probabilidad de requerir transfusión sanguínea.
Ante el rechazo de los progenitores, la Defensoría de los Derechos del Niño y el Adolescente actuó, y el juez dictó una medida autorizando la operación. Su fallo consideró que cuando están en juego derechos fundamentales de un menor, la autonomía de los padres puede ceder.
La decisión fue tomada con urgencia, dado el riesgo claro de muerte ante la demora. El juez sostuvo que cualquier convicción religiosa no puede prevalecer cuando la vida de un niño está en riesgo.
Este caso reabre el debate sobre hasta dónde alcanza la libertad religiosa cuando se contrapone con derechos básicos de los menores, como el derecho a la salud y a la vida. Además, marca un precedente en la región respecto a intervenciones médicas urgentes frente a creencias familiares.







