El presidente ruso lanzó una advertencia directa a la Unión Europea en medio de un clima de fuerte tensión internacional. Las declaraciones se dieron a horas de recibir a enviados del presidente estadounidense Donald Trump.

En una aparición pública que llamó la atención de las cancillerías de todo el mundo, Vladimir Putin aseguró que Rusia “no desea un conflicto”, pero que “está lista” si Europa decide escalar las tensiones. La frase se instaló rápidamente en el debate diplomático y dejó en evidencia el endurecimiento del tono oficial.

El mandatario acusó a varios países europeos de “bloquear” iniciativas de diálogo impulsadas desde Washington, y afirmó que esas naciones “perdieron autoridad” para proponer soluciones al conflicto en Ucrania. Sostuvo además que Moscú mantiene disposición al diálogo, pero “sin aceptar imposiciones”.

Las palabras se producen un día antes del arribo a Moscú de representantes enviados por Donald Trump, en lo que se anticipa como una de las reuniones más relevantes del año para la geopolítica del Este europeo. La visita podría redefinir el mapa de negociaciones y acercar posiciones sobre un eventual acuerdo.

Analistas internacionales consideran que se trata de un movimiento calculado por parte del Kremlin, que busca llegar a la mesa de negociación con una postura de fuerza. En Europa, en cambio, predomina la preocupación por el impacto que estos mensajes pueden tener sobre la estabilidad regional.

Mientras tanto, los organismos multilaterales piden moderación. Temen que la escalada retórica termine alimentando errores de cálculo que profundicen un conflicto ya extenso y de consecuencias regionales profundas.

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