El programa prevé la ejecución de viviendas multifamiliares, el desarrollo de lotes con servicios y la regularización de miles de conexiones, con impacto directo en el acceso a la vivienda, la integración urbana y la generación de empleo, fortaleciendo la infraestructura y la calidad de vida de las familias de la ciudad.
El lanzamiento del plan marca un cambio de escala en la política habitacional de la capital neuquina, al combinar soluciones concretas con una mirada integral sobre el crecimiento urbano. La iniciativa no se limita a construir, sino que propone ordenar, integrar y planificar la ciudad, atendiendo demandas históricas de sectores que crecieron sin infraestructura suficiente y de familias que hoy buscan una oportunidad real de acceso a la vivienda.
Uno de los aspectos centrales del programa es la diversificación de respuestas. La convivencia entre viviendas multifamiliares, lotes con servicios y regularización de conexiones permite abordar situaciones distintas con herramientas específicas, evitando soluciones únicas para problemas complejos. Esta flexibilidad amplía el alcance del plan y lo vuelve más efectivo frente a las realidades sociales y territoriales de la capital.
La regularización de servicios cumple un rol clave en términos de inclusión urbana. Garantizar conexiones formales no solo mejora las condiciones de vida cotidiana, sino que también fortalece la seguridad, el acceso a derechos y la integración de barrios que durante años quedaron relegados. En este sentido, el plan actúa como un puente entre el crecimiento de la ciudad y la necesidad de ordenar ese desarrollo.
El impacto económico también forma parte del enfoque. La ejecución de obras habitacionales y de infraestructura dinamiza el empleo local, moviliza al sector de la construcción y genera un efecto multiplicador en la economía urbana. Así, la política de vivienda se articula con una estrategia más amplia de desarrollo, que entiende a la obra pública como motor de actividad y no solo como respuesta social.







